¿Vitalidad o fatiga? ¿Salud o enfermedad? ¡El bio-terreno lo es todo!

¿Vitalidad o fatiga? ¿Salud o enfermedad? ¡El bio-terreno lo es todo!

Como una visión vitalista sobre la enfermedad puede empoderarte y hacer que mantengas y/o recuperes tu salud y vitalidad. En este artículo no sólo te explico el motivo de una población enferma y fatigada sino que te aporto soluciones a través de los principios del vitalismo, limpiando y cuidando el bioterreno como clave para crear salud.

 

A estas alturas, con todo el escenario que hemos vivido estos últimos dos años de pandemia, si hay una cosa que nos ha quedado clara es que no podemos confiar nuestra salud a nadie más que a nosotros mismos y que la clave está en la prevención, de la que nadie habla. Si bien los medios de comunicación, los políticos y las corporaciones están poniendo todos sus esfuerzos en inocularnos un fármaco experimental de composición y operación muy dudosa, nadie habla de cómo prevenir la enfermedad. Pretender curar un cuerpo con un tóxico es una estafa que solo llevará a nuestro organismo a colapsar mientras otras organizaciones se enriquecen sin escrúpulos. Apagar el televisor y confiar en nuestro maravilloso organismo es un primer paso hacia la salud. ¿Sabías que un cuerpo limpio permanece saludable en un entorno limpio y viceversa? Esto nos vienen diciendo todos los médicos vitalistas desde Hipócrates. Si esto es así, y no tengo ninguna duda de ello, piensa por un momento en todo lo que está en nuestras manos para mantenernos limpios. Entonces, ¿qué está pasando? Un cuerpo limpio y equilibrado, a nivel físico y emocional, tiene la capacidad de mantenerse saludable y no se contagia con las enfermedades que las personas de su entorno puedan sufrir, incluso conviviendo y siendo contacto estrecho con ellos. Lo hemos visto en nuestros hogares y en el entorno laboral. De hecho, si la teoría del contagio fuera cierta, con la de gérmenes que respiramos a cada momento y por todas partes, ya no estaríamos aquí. También hemos visto que después de un resfriado o gripe, hay personas que se recuperan rápidamente y sin apenas síntomas y otras a quienes se les complican los síntomas hasta el desarrollo de una neumonía, o dejándolos con una fatiga crónica. La diferencia la marca el bio-terreno.

Claude Bernard, el más importante fisiólogo de la historia, también médico, biólogo y fundador de la medicina experimental, tras declarar en un congreso de medicina que “el terreno lo es todo y el germen no es nada”, se bebió un vaso de agua con la bacteria de la cólera para demostrar su teoría del terreno. No se contagió. Antoine Béchamp, padre de la biología, descubrió el pleomorfismo, la habilidad de un organismo de mutar para adaptarse al medio y demostró que las células se degeneran a causa de las toxinas (físicas y químicas) y del estrés, que aumentan la condición ácida del terreno destruyendo los tejidos a través de los microzimas, destructores y constructores de vida celular presentes en las células, fermentándolas, descomponiéndolas y enfermando el organismo. Estas microzimas crean gérmenes cuando los tejidos están envenenados y de ahí su declaración de que «el germen es un producto de la enfermedad y no su causa«. Una célula se mantiene sana en un terreno sano y se autodestruye en un terreno contaminado. Hoy en día sabemos que la degeneración de la célula para adaptarse a un terreno ácido provoca el cáncer. Este trabajo lo continuaron y reforzaron a través del avance del microscopio otros científicos reconocidos y Premio Nobel como Linus Pauling, que además descubrió que se podía prevenir el cáncer a través de la nutrición celular y Otto Heinrich Warburg sosteniendo la teoría del pleomorfismo de Béchamp y de que ninguna enfermedad, incluida el cáncer, podía vivir en un terreno alcalino.

Los descubrimientos de Bernard y Béchamp y el vitalismo empoderan a las personas a querer crear salud a través de un cuerpo limpio, sin tóxicos ni radiaciones, de una alimentación saludable y evitando el estrés. En cambio, la teoría del contagio de Pasteur promueve el miedo por creer en un patógeno externo que nos ataca y que sólo se puede combatir con un fármaco. Es por este motivo de querer desempoderarnos e intoxicarnos con drogas y vacunas, que no tardaron en censurar a Bernard y Béchamp y dar fuerza y financiación a Pasteur y su teoría del contagio que, por cierto, el propio Pasteur desdijo en el momento de morir, dando la razón a Bernard citando su declaración de «el terreno lo es todo y el germen no es nada». Hoy en día, son muchos los científicos, biólogos, médicos, epidemiólogos y fisiólogos en todo el mundo que han publicado sobre las falsedades de Pasteur y del invento del personaje para crear la industria farmacéutica.

Así pues, es cada vez más evidente que estamos basando la medicina actual en teorías erróneas, por eso estamos viendo que los medicamentos alopáticos y las vacunas no curan, todo lo contrario, ahora sabemos que los fármacos, extremadamente acidificantes y contaminantes, nos intoxican provocando todavía más enfermedades autoinmunes y degenerativas. Fármaco proviene del griego phármakon que significa veneno, droga. La teoría de los gérmenes o del contagio hace creer a la población que hay un germen (bacteria o virus), pululando por el ambiente del que debemos protegernos con lo que sea que el “salvador” nos ofrezca a cada momento y sin miramientos sobre su contenido y sus verdaderos efectos en nuestro organismo. Pero para que la población se haya creído hasta ahora la teoría del contagio, quienes tienen preparado el fármaco deben simular un contagio y ponerse de acuerdo con los medios de comunicación, que también pertenecen a las mismas corporaciones. ¿Cómo? Pues como lo han hecho con todas las “pandemias”: intoxicando y acidificando nuestro bioterreno a través de la comida, el agua, el aire, los fármacos y la radioactividad y hacernos creer que la culpa es de un virus. Esta última intoxicación la han realizado a través de la radioactividad y de los metales pesados ​​presentes en todas partes, sobre todo en el aire que respiramos debido a las fumigaciones para cambiar el clima de estos últimos dos años por medios aéreos con técnicas de termo y micronebulización en las que casi a diario nos rocían sustancias muy tóxicas como plomo, cadmio, aluminio, ácido sulfúrico y óxido de grafeno. Puedes ver publicada la aprobación de estas técnicas de geoingeniería en el BOE num 107 de 17 abril 2020 bajo el disfraz y oximoron de “desinfecciones aéreas con productos químicos descontaminantes”. Y si quieres investigar y saber más sobre esta toxicidad de la mano de ingenieros y científicos, te recomiendo el documental The Dimming y los documentos de geoengineeringwatch.org.  

Bien, tanto los síntomas que desarrollamos los humanos a causa de una contaminación por metales pesados como por una contaminación electromagnética son prácticamente los mismos porque en ambos casos el cuerpo sufre una intoxicación (física y química), acidificando el terreno, inflamando los tejidos y provocando la degeneración celular que nos contaba Béchamp. Además, hoy en día estamos sometidos a ambas contaminaciones a la vez y, sin embargo, es realmente increíble el potencial de supervivencia que tienen nuestras células y su capacidad de adaptación. Es en esa adaptación que aparecen los síntomas típicos por contaminación e inflamación, donde el cuerpo sufre una crisis curativa:

  • Cansancio.
  • Fatiga crónica.
  • Insomnio.
  • Dolor de cabeza y presión en la cabeza.
  • Disbiosis intestinal.
  • Déficit de vitamina D.
  • Exceso de histamina.
  • Inmunodeficiencia.
  • Trastornos digestivos: diarreas, nauseas, gases…
  • Exceso de mucosidad, resfriado y gripe.
  • Tos seca y problemas pulmonares.
  • Disminución de la visión y visión borrosa.
  • Alteraciones en el olfato y en el gusto.
  • Pitidos en las orejas (acúfenos).
  • Dolores musculares y articulares. Fibromialgia.
  • Problemas menstruales y de fertilidad.
  • Presión en el pecho y en el plexo solar. 
  • Cardiopatías, palpitaciones, arrítmias y taquicardias.
  • Picores en la piel, hormigueo y manchas. 
  • Nerviosismo, irritabilidad, ansiedad y cambios de humor.
  • Depressión.
  • Pérdida de memoria y falta de concentración.
  • Déficit de atención, hiperactividad.
  • Dispersión mental.
  • Mareo, vértigo y pérdida de equilibrio.

Estos síntomas pueden aparecer en diferentes fases de la sanación, dependiendo del estado de salud de la persona, de su estructura emocional y de la intensidad contaminante y son cada vez más comunes debido a la exposición cada vez más elevada a las radiofrecuencias, como explica en este vídeo el Dr. Joaquim Fernández Solà del Hospital Clínic de Barcelona, hasta el punto de desarrollar la Hipersensibilidad Electromagnética, enfermedad reconocida ya en algunos países como Suecia y que aquí, a pesar de no estar reconocida, la sufren muchas personas, sobretodo afecta a niños y mujeres.

No es casual que la aparición de las pandemias mundiales coincidieran con la electrificación de la tierra, con la implementación de cada vez más elevadas radiofrecuencias. Y, de acuerdo con la teoría del terreno y del pleomorfismo, lo que realmente ocurre con esta contaminación electromagnética es que nuestras células se están adaptando al entorno. Los ecosistemas estamos sufriendo una mutación a causa del cambio del terreno, interno y externo. Según sea nuestro bioterreno y nuestra capacidad de adaptación, que requiere muchas fuerzas vitales y un sistema inmunitario muy activo, los síntomas que sufriremos en el proceso de reparación, serán más leves o más agudos.

El cuerpo habla y, si no hacemos caso a las señales de nuestras células en una lucha incansable por recuperar el equilibrio del organismo, el siguiente estadio de intento de sanación será la reacción que la ciencia del fármaco ha mal etiquetado como enfermedad autoinmune y que ha mal definido como una enfermedad en la que el propio organismo fabrica anticuerpos contra sí mismo. ¡Vaya! ¿Realmente crees que nuestro propio organismo nos atacará? Está claro que no. Estas enfermedades son la respuesta intrínseca del organismo en su recurrente intento de recuperar el equilibrio y sanarse. No es necesario etiquetar cada una de las enfermedades para prescribir un fármaco, no, ya que todas ellas responden al mismo mecanismo de supervivencia debido a una intoxicación. Lo que ocurre con esta diversidad sintomatológica es que según el lugar del cuerpo donde se acumula más toxicidad, el estado de salud de la persona y su estructura psicoemocional, le afectará más una parte del cuerpo u otra, por ejemplo :

– Síndrome de Guillain-Barré: La toxicidad se acumula en el sistema nervioso debido a la radiación, el arsénico, el cadmio, el mercurio, el plomo y las vacunas. Está reportada como efecto adverso de la vacuna de la gripe y de la covid.

– Tiroiditis de Hashimoto y de Graves: Relacionada con la toxicidad de la proteína del gluten, la radiación electromagnética y la contaminación por mercurio (amalgamas y vacunas).

– Enfermedad de Crohn: La toxicidad se acumula en los intestinos provocando permeabilidad intestinal y repartiendo la toxicidad por todo el cuerpo a través de la sangre. Toxicidad por excreciones de la candidiasis crónica (proceso fermentativo) y la parasitosis intestinal.

– Dermatomiositis: La toxicidad se acumula en los tejidos a través de la radioactividad, el cadmio, el aluminio y el mercurio.

– Psoriasis: La toxicidad se acumula en el intestino y posteriormente en la piel como segundo sistema excretor. Toxicidad por hongos, radioactividad y metales pesados.

– Artritis reumatoide: La contaminación electromagnética y la toxicidad de los metales pesados, solanáceas, gluten y lácteos se acumula en las articulaciones y la fermentación celular destruye el colágeno, provocando dolor e inflamación articular.

Y así podríamos seguir con toda la lista de “enfermedades autoinmunes”.

El vitalismo nos enseña que la salud y la enfermedad son dos manifestaciones de lo mismo, de la vida, y de la relación entre el organismo y el terreno. Una relación sana nos dará unos resultados (síntomas) agradables y una relación tóxica nos dará resultados desagradables. Cómo es adentro es afuera y cómo es afuera es adentro.

Empoderarnos y prevenir es el camino. Cuando vemos claro y tenemos una visión correcta y vitalista de nuestra salud y sobre qué es la enfermedad, no sólo podremos crear salud, sino que estaremos provocando un cambio de paradigma. Cómo es adentro es afuera y viceversa. El hecho de que las corporaciones hayan llegado a intoxicarnos y manipularnos a estos niveles tan exagerados ha sido porque no veíamos y se les hemos permitido. En el momento en que cambiemos nuestra visión y le pongamos una mirada e intención vitalista, cambiará nuestro terreno y cambiará nuestro entorno.

 

PROTOCOLO DE DEPURACIÓN PARA RECUPERAR LA VITALIDAD

El proceso curativo de la terapia higienista o vitalista pasa por estas 6 fases:

  1. INTERRUMPIR LA DESTRUCCIÓN DE LOS TEJIDOS.
  2. RECUPERAR LA FUNCIÓN NORMAL.
  3. DIAGNOSTICAR Y TRATAR LAS CAUSAS.
  4. AYUDAR AL ORGANISMO PARA QUE RECUPERE SU CAPACIDAD DE REPARACIÓN, DE AUTOSANACIÓN.
  5. EDUCAR AL PACIENTE PARA ADOPTAR UN ESTILO DE VIDA Y NUTRICIONAL MÁS HIGIÉNICOS.
  6. EVITAR LOS EFECTOS SECUNDARIOS AL PACIENTE Y AL ENTORNO.

 

En el protocolo de depuración para eliminar o minimizar los contaminantes y recuperar la salud se respetan los mismos principios del sistema vitalista como método de sanación natural del organismo y sin efectos secundarios: limpiar el terreno y mantenerlo limpio. Lo haremos en 4 fases. Tres de ellas te las cuento en este artículo y la cuarta, la que hace referencia a la salud emocional, y no menos importante, la dejaremos por la próxima entrega.

  1. MINIMIZAR LA EXPOSICIÓN A LOS CONTAMINANTES.
  2. HACER UNA DEPURACIÓN DE METALES PESADOS.
  3. ADOPTAR UNA ALIMENTACIÓN VITALISTA Y ALCALINIZANTE. 
  4. MANTENER UNA BUENA SALUD EMOCIONAL

 

1. MINIMIZAR LA EXPOSICIÓN A LOS CONTAMINANTES.

Para que un tóxico pueda ser eliminado del cuerpo, lo primero es dejar de exponernos a él. Minimizar la exposición a las radiaciones electromagnéticas y a los metales pesados será el primer paso para iniciar un camino de sanación y recuperación de la salud y la vitalidad. Además, para reducir los efectos corporales de las radiaciones, es necesario eliminar los metales pesados del cuerpo, ya que éstos actúan como superconductores de la radioactividad.

No es necesario que realices una analítica de metales pesados para saber si los tienes o no, porque es inevitable haberlos acumulado en el cuerpo a lo largo de la vida, ya que están presentes por todas partes. Aquí tienes una lista de dónde se encuentran para que puedas detectarlos y minimizarlos:

  • Plomo: Lo hemos respirado y acumulado durante muchos años, con el humo de los coches cuando la gasolina llevaba plomo. Lo seguimos respirando por todas partes a través del aire, el humo del tabaco, lo ingerimos y lo absorbemos por la piel a través del agua del grifo, lo ingerimos con la comida a través de los pesticidas, envasados y procesados. Hay plomo en la pintura de los tatuajes. Es un neurotóxico que traspasa rápidamente la membrana hematoencefálica causando neuroinflamación, estrés oxidativo y enfermedades neurodegenerativas como la de Alzheimer. Por su mimetismo con el calcio y el hierro, penetra y se acumula rápidamente en el cerebro, hígado, riñones, dientes, huesos y sistema nervioso. Un estudio asocia a los niños y adolescentes expuestos al plomo (al humo del tabaco de sus padres) con mayor riesgo en el deterioro de la memoria (Finkelstein, 1998 y Adlard, 2006). La exposición prenatal y postnatal al plomo provoca deterioro cognitivo.
  • Mercurio: Lo respiramos a través del aire. Pasa al torrente sanguíneo a través de las vacunas, medicamentos y cosméticos. Lo ingerimos a través de las amalgamas dentales, de la comida, pesticidas, pescado y algas. Se acumula en el cerebro, riñones y sistema nervioso. Combinado con el aluminio, como es el caso de las vacunas, puede provocar TEA (Bjorklund, 2018).
  • Cadmio: Lo respiramos a través del aire debido a las fumigaciones aéreas y también en interiores a través de las pinturas, esmaltes, plásticos, textiles, vidrios, tintes de impresión, productos de higiene y cosmética, etc. Lo ingerimos a través del agua del grifo y de toda la comida, ya que todo está fumigado. Se acumula exageradamente en algas, setas, crustáceos, pescados, carne y cereales. En nuestro cuerpo, se acumula en todos los órganos, tejidos, huesos, sistema nervioso y en la grasa corporal.
  • Aluminio: Lo ingerimos mayoritariamente a través de los alimentos porque está presente en la comida envasada y procesada, en los utensilios de cocina, en el famoso papel de aluminio, en el agua del grifo, en el aire que respiramos y también lo encontramos en los amalgamas, medicamentos, vacunas, cosméticos y desodorantes. Se acumula mayoritariamente en los pulmones y también en los tejidos blandos y en los huesos. El aluminio es un neurotóxico relacionado con la demencia (Kumar y Gill, 2009), con las convulsiones, Alzheimer (Reusche, 2003) y Parkinson.
  • Arsénico: Lo encontramos en el suelo, en el agua y en el aire. Es un neurotóxico que provoca déficit cognitivo, enfermedad de Alzheiimer y Parkinson. Bloquea el fósforo y la acción de la mitocondria, provocando falta de energía. Lo ingerimos a través del agua del grifo, de la comida procesada y envasada y también de los lácteos, arroz y cereales integrales y el vino.

 

Los síntomas por contaminación y acumulación para estos metales se encuentran recogidos en el cuadro de síntomas por intoxicación del terreno descrito antes, pero también, a nivel bioquímico, muchos de estos síntomas son la causa del efecto inhibidor de la absorción de algunos nutrientes como el magnesio, el selenio, el zinc, el azufre, el hierro, las vitaminas C, E y B12 y de los ácidos grasos esenciales. Por eso tanta gente sufre de fatiga crónica, depresión y problemas musculares como síntoma general.

Reducir la exposición a las radiaciones electromagnéticas tampoco es una tarea nada fácil, ya que esta nube invisibles y altamente tóxica está por todas partes, sobretodo dentro de nuestro hogar, pero podrás minimizarlas con estas pautas:

  • Desconecta el wi-fi del router y cablea la conexión a internet de casa y del trabajo. Apaga el router cuando vayas a dormir. Informa, amable y pedagógicamente, a los vecinos para que también lo hagan.
  • Desconecta permanentemente el bluetooh y el wi-fi del móvil y cuando lleves el móvil encima, ponlo en modo avión. Realmente, a menos que seas un servicio de urgencia, no lo necesitas. Con esto no sólo reducirás tu contaminación electromagnética, sino también la de las personas de tu entorno.
  • Mantén los dispositivos (portátil, móvil y tableta) a 40 cm lejos del cuerpo y desconéctales completamente cuando vayas a dormir.
  • No utilices radio-despertadores, teléfonos inalámbricos ni hornos microondas en casa y asegúrate de no tener cableado eléctrico ni enchufes en el espacio del cabezal de la cama ni electrodomésticos en las paredes que dan a la cama.
  • Evita vivir o dormir en un sitio donde hay antenas radioeléctricas (telefonía, repetidores, radares, líneas de alta tensión, transformadores, etc.) y si no es posible evitarlo, contacta con un geobiólogo para que te ayude a proteger la casa.
  • Desenchufa los aparatos eléctricos y electrónicos cuando no los utilices.
  • Ventila mucho los espacios y purifica el aire a menudo para oxigenar y eliminar el exceso de iones positivos, pon plantas y aloe vera, que ayuda a absorber las radiaciones. los metales pesados ​​y reducen el dióxido de carbono.
  • Protégete con elementos armonizantes de onda, como los minerales (sunghit, turmalina, amazonita, aventurina…), las orgonitas o otros aparatos armonizadores. 

 

2. HACER UNA DEPURACIÓN DE METALES PESADOS.

Aunque los ayunos, ayunos intermitentes y dietas detox tienen un efecto sanador, equilibrador y limpiador del organismo y acompañan al cuerpo a recuperar su capacidad intrínseca de sanación, los metales pesados, al ser inorgánicos, se acumulan en los órganos y tejidos y el cuerpo no es capaz de metabolizarlos. Por ello, para eliminarlos del organismo, necesitamos que se lleve a cabo la reacción bioquímica de quelación a través de sustancias quelantes que se enganchan a la molécula del metal y la eliminan a través de la orina.

Para hacer una depuración de metales pesados, como constantemente los estamos respirando e ingeriendo, no sólo será suficiente con hacer un detox puntual sino que habrá que incorporar una serie de alimentos permanentes que ayuden a contrarrestar sus efectos y a facilitar su eliminación a través de la orina con el proceso de quelación. Además, estos alimentos, también ayudan a reparar los daños del ADN, causados ​​tanto por la acumulación de los metales pesados como por las radiaciones. Éstos son:

– La alimentación verde, rica en hojas verdes, col kale, apio, brócoli, cilantro fresco, perejil, zumo y batidos verdes, brotes y germinados. Esta alimentación, para su capacidad eliminatoria y limpiadora, debe ser totalmente ecológica y cruda. La ingesta de alimentos no ecológicos va siempre acompañada de metales pesados. Encontrarás una receta de zumo verde detox en la sección RECETAS. 

– Las crucíferas como el brócoli, la rúcula, los rabanitos y las coles protegen del daño celular que provoca la radiación y los metales pesados.

– Los alimentos ricos en carotenos como la zanahoria, la calabaza, la remolacha y la col kale. Actúan como protectores contra la carcinogénesis provocada por los metales pesados ​​y las radiaciones.

Ajo. La alicina, el compuesto azufrado del ajo, desintoxica el cuerpo de los metales pesados ​​y protege contra los daños en los órganos en los que se han acumulado los metales pesados. También se ha demostrado en un estudio que reduce el plomo en sangre en un 19%.

Manzana y limón. Además, la pectina del limón y de la manzana ayuda a eliminar la radioactividad.

Ginseng, ortiga, raíz de bardana y nueces de Brasil, gracias a su contenido en selenio y zinc protegen al organismo de los potenciales daños en el ADN que provocan las radiaciones y los metales pesados.

Clorela y espirulina. Es muy importante que sean artesanas y ecológicas, no es suficiente que sean ecológicas porque las que vienen de China, Japón y Taiwán son bombas de metales pesados ​​aunque lleven el sello eco. Las que son artesanas, se encuentran en formato granulado, fideos o comprimidos. Las que se encuentran en polvo son industriales y están cargadas de metales pesados.

 

Protocolo de desintoxicación de metales pesados:

  • Alimentación 100% ecológica, limpia, sin metales pesados. Recuerda: El primer principio para eliminar un tóxico es dejar de ingerirlo. Añadir crucíferas crudas, cilantro, ajo y cúrcuma fresca a la dieta.
  • Zeolita: 1 cucharadita ó 1-2 cápsulas 30 minutos antes de las comidas con 250 ml. de agua. Máximo dos veces al día, con estómago vacío.
  • Mañana: 1.000 mcg de Vitamina C + 2 comprimidos de clorela, ecológica y certificada libre de metales pesados, antes del zumo o batido verde alcalinizante del desayuno.
  • Mediodía: 250-300 mg de Bisglicinato de magnesio + 2 comprimidos de clorela ecológica + 1.000 mcg de Vitamina C con la comida principal
  • Zeolita: 1 cucharadita ó 1-2 cápsulas 30 minutos antes de las comidas con 250 ml. de agua. Máximo dos veces al día, con estómago vacío.
  • Con la cena: 500 mg de Metionina con la cena. Si no cenas, tómala con la comida principal. 

 

3. ADOPTAR UNA ALIMENTACIÓN VITALISTA Y ALCALINIZANTE

La alimentación viva, al basarse en los alimentos fisiológicos y biológicos para el ser humano, hace que nuestro organismo pueda digerirlos y aprovecharlos sin crear toxinas ni leucocitosis digestiva, que es el mismo proceso de intento de recuperar el equilibrio que hace nuestro organismo cada vez que come un alimento no fisiológico. Si quieres ampliar más esta información, pincha en el enlace. Si minimizamos las leucocitosis digestivas evitaremos que el cuerpo se desgaste y envejezca prematuramente como lo hace con una alimentación cocida o procesada. Además, la alimentación viva nos aporta todos los componentes y energía vital que necesitamos para llevar a cabo nuestras funciones vitales y sentirnos enérgicos, incluso, con poca comida y practicando los ayunos intermitentes cómodamente.

Encontrarás una guía de introducción a la alimentación viva en este enlace.  Aún así, si necesitas asesoramiento y acompañamiento para saber qué tipo de alimentación se ajusta a tus requerimientos y necesidades e incluso si quieres empezar con un detox personalizado, no dudes en contactarme. Encontrarás más información sobre el coaching nutricional en este enlace. 

Que tu medicina sea tu alimento y tu alimento tu medicina (Hipocrates, médico vitalista).

 

Eva Roca
Coach en Salud y Nutrición Vitalista