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¿Comer crudo en invierno?

¿Comer crudo en invierno?

Con la llegada del frío, la gente que ha iniciado una alimentación viva en los meses de verano, se pregunta si será adecuada también durante los meses de invierno y si su cuerpo tendrá más frío en comer alimentos crudos. A pesar del ser humano y su alimento fisiológico corresponde al clima tropical, hoy en día disponemos de muchos recursos para adaptarse a las diversas condiciones externas y llevar una vida cómoda y saludable. Vivas en Hawai o en Noruega, podrás disfrutar de una alimentación viva todo el año y sentirte radiante y enérgico. En este artículo te explicamos los puntos clave para conseguirlo.

 

El ser humano necesita la vitalidad, los nutrientes y las enzimas de los alimentos para mantener la vida del organismo y, éstos, son muy delicados y se desvanecen con la cocción. Si queremos nutrirnos y vivir con salud y energía, nuestra alimentación debe basarse en alimentos vivos naturales, ni procesados ni pasados por los fogones.

Cuando ingerimos sustancias tóxicas, como es el caso de la comida procesada o cocinada en exceso o una taza de café, y éstas pasan a la sangre a través de los intestinos, nuestro cuerpo se activa en estado de alarma produciendo adrenalina y otras hormonas esteroides debido a la irritación que sufren las glándulas suprarrenales y endocrinas, además de la conocida leucocitosis postprandial. Estas hormonas esteroides estimulan nuestro sistema nervioso simpático y es por eso que nos sentimos despiertos al principio. También obligan a nuestro corazón a latir más rápido y bombear grandes cantidades de sangre por nuestro cuerpo, que nos hará sentir más cálidos. Pero esta sensación no dura más de 15 minutos. Después nuestro cuerpo se agota, el corazón necesita reposo, el sistema nervioso se inhibe y nos sentimos cansados, con sueño y aún más fríos que antes. Y después de estos mecanismos, seguimos necesitando comida caliente constantemente, sin ayudar a que el cuerpo soporte mejor el frío. Al contrario, las glándulas suprarrenales se atrofian y pierden su capacidad funcional incluso en temperaturas cálidas, como ocurre con las personas de edad avanzada, que sienten frío en verano.

Sin duda, un estilo de vida de alimentos crudos es la mejor opción para recuperar de nuevo el equilibrio del cuerpo y mantener a niveles óptimos su temperatura sin esfuerzos. Aún así, es probable que durante el primer invierno «crudo» experimentamos más frío debido a las glándulas suprarrenales debilitadas por todos los años de comida demasiado caliente, pero esto lo arreglaremos abrigándonos con ropa natural, haciendo ejercicio físico y dormir adecuadamente. De este modo, las glándulas, el corazón, la circulación capilar y el sistema nervioso se fortalecerá y ya no nos sentiremos tan fríos o cansados.

Tenemos frío porque…

  1. El hígado, órgano que tiene la función, entre otras, de mantener la temperatura corporal, está demasiado saturado debido a la toxemia corporal.
  2. La elevada mucosidad en nuestro organismo, causada por las carnes, los lácteos y las harinas crea humedad corporal que nos enfría. Eliminar esta mucosidad requiere una limpieza intestinal con técnicas específicas durante un tiempo prolongado.
  3. Hemos perdido la capacidad digestiva comiendo demasiado cocinado y caliente durante muchos años.
  4. Hemos perdido la capacidad de adaptarse al medio: calefacción, comida caliente, abrigos sintéticos, cierres en el interior en los meses fríos, etc. son también una consecuencia de la desnaturalización del cuerpo humano. Los reguladores de la temperatura han atrofiado de no usarlos.
  5. Las dietas de alimentos cocinados perjudican nuestra circulación capilar debido a las obstrucciones que provocan las partículas de alimentos animales, comer demasiado procesado, lácteos, harinas, etc.
  6. Por un carencia emocional que provoca un gran vacío, un frío interior.

¿Qué podemos hacer para disfrutar de una comida vitalizante y confortante sin que nos enfríe?

  1. Evitar comer directamente de la nevera. Dejar que la comida recupere la temperatura ambiental o calentarlo con técnicas que no deterioren los enzimas ni los nutrientes, por debajo de los 43ºC.
  2. La carencia de magnesio puede provocar frío en las extremidades. Una dieta cruda saludable llena de verduras de hoja verde y algunos frutos secos está cargada de magnesio, pero el ejercicio y el estrés en gasta mucho también.
  3. Hay alimentos que calientan, que son termogénicos y que los podemos añadir a nuestras recetas, Son: el ajo, la cebolla, el hinojo, el cilantro, el comino, la pimienta negra, la cayena, la calabaza, el trigo sarraceno germinado y deshidratado, el coco y los germinados.
  4. Tomar infusiones calientes en invierno, como la cúrcuma, el jengibre, la canela, el romero y el fenogreco puede ayudar a calentar los órganos.
  5. En invierno, podemos incrementar el uso del deshidratador a 43º o el horno a 50º con la puerta entreabierta para calentar la comida.
  6. Aumentar la ingesta de alimentos calóricos, también con un efecto calentador, como el plátano, los dátiles, los higos secos, el aceite de coco y las manzanas.
  7. Utilizar platos y cuencos calientes, así ayudas a mantener la temperatura de la comida.
  8. Aumentar la ingesta de cremas y sopas e, incluso, para los más frioleros, plantear una alimentación 70-80% cruda y 20-30% cocinada. Las transiciones son importantes. En las sopas y cremas, añade siempre el agua caliente, a 50º al final, antes de triturar.
  9. Sacar las verduras de la nevera 1-2 horas antes para hacer la ensalada. Las verduras de hoja verde, el brócoli, las coles y la coliflor se pueden remojar con agua caliente antes de procesarlos o cortarlos para crear la receta o ensalada y así hacerlos pasar rápido a la temperatura del cuerpo.
  10. Y no olvides que hacer ejercicio físico eleva la temperatura corporal y que es básico dormir un mínimo de 8 horas para disfrutar de una vitalidad y energía radiante!

Disfruta del invierno!