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El azúcar blanco: el veneno legal

Sugar Blues, el libro de William Dufty ya nos hablaba en 1974 sobre lo peligroso que es el azúcar refinado, demostrando científicamente como enferma y acidifica el organismo, su carencia nutricional y la adicción que causa, debilitando el organismo, el sistema inmunitario y afectando al cerebro y a las emociones. Este best-seller debería formar parte de nuestra biblioteca.

Cuatro años más tarde, el Dr. David Reuben en su libro «Everything You Always Wanted to Know About Nutrition», dedica 28 28 páginas (de la 207 207 a la 235 235) a la toxicidad del azúcar refinado. Aquí lo tenéis:

El azúcar blanco

Alimentación Consciente · Dr. Gabriel Cousens

¿Se puede considerar al azúcar blanco como un alimento? Imposible, porque el azúcar blanco refinado no es un alimento. Es una sustancia química pura, extraída de fuentes vegetales, más pura de hecho que la cocaína a la que se parece en muchos aspectos.
Su verdadero nombre es sucrosa o sacarosa, y su fórmula química es C12H22O11. Tiene doce átomos de carbono, veinte de hidrógeno y once de oxígeno y absolutamente nada más que ofrecer. El azúcar refinado no tiene vitaminas, no tiene minerales útiles, no tiene enzimas, no tiene microelementos, no tiene fibra, no tiene proteínas, no tiene grasas y no es de ningún beneficio en la alimentación humana.

Entonces, ¿el azúcar no es una fuente excelente de energía? Si lo es, pero no del tipo de energía que deseas. La venta de azúcar es un gran negocio, uno de los negocios más grandes de la industria alimentaria en todo el mundo. La única energía que proporciona consiste en calorías. . La verdad es que el azúcar lo único que hace es engordar y, peor aún, si te sientes cansado y falto de vigor, un terrón de azúcar refinado lo único que hará será hacerte sentir más aletargado y te provocará un apetito voraz.

Como es posible que el azúcar nos haga sentir aletargados?

Muy fácil. La sucrosa, es decir, el azúcar blanco refinado es una combinación de dos azúcares simples, la glucosa y la fructosa. Hay una enzima en los intestinos conocido como sucrasa  que descompone rápidamente la sucrosa en glucosa y fructosa. La corriente sanguínea absorbe la glucosa y el exceso de esta se almacena en el hígado. La glucosa es la gasolina del cuerpo y debe haber una cantidad constante de ella para poder realizar cualquier trabajo, como es el funcionamiento de los músculos, los movimientos físicos, la digestión, los latidos del corazón, hasta el acto de pensar.
Como resultado, se llevan a cabo una serie de mecanismos complejos en el organismo, para mantener en un mismo nivel: La concentración de la glucosa dentro de la corriente sanguínea. Esta concentración es de una media de cien miligramos de glucosa por cada cien mililitros de sangre,lo que viene a ser aproximadamente un gramo de azúcar por cada litro Si la concentración del azúcar en la sangre sube de este nivel, el páncreas comienza a liberar una sustancia química llamada insulina, para neutralizar la glucosa y bajar su nivel en la sangre. Si la concentración de glucosa en la sangre baja mucho, el hígado, donde hay glucosa almacenada, libera este azúcar en forma de una sustancia llamada glucógeno.

Teniendo este mecanismo básico en mente, es fácil darse cuenta de cómo el azúcar refinado afecta al organismo. Digamos que has tenido un día muy difícil en la oficina, y a las tres de la tarde te sientes exhausto, pero todavía faltan dos horas para salir. Entonces recuerdas los anuncios que hablan de que «el azúcar es energía». Te lo crees y te bebes una taza de café con mucho azúcar y, quizás devoras dos barras de caramelo al mismo tiempo. Acabas de congestionar tu organismo con casi cien gramos de azúcar puro y la glucosa de tu sangre de repente sube hasta ciento ochenta miligramos por ciento. Te has ocasionado una «diabetes temporal», o expresado con más delicadeza una hiperglucemia. Te sientes débil, cansado y totalmente falto de energía. Si tienes suerte, tu páncreas empezará desesperadamente a producir insulina, para contrarrestar la sobredosis de azúcar y, en una hora, más o menos, te empezarás a sentir mejor.

Probablemente habrás gastado un euro, le habrás extraído a tu páncreas su preciosa insulina, y te habrás saturado con 750 calorías que no necesitabas ni deseabas. Además, la cantidad exagerada de insulina secretada por el páncreas ocasiona que empieces a sentir un hambre increíble. ¿Te sientes que te engañaron? Claro que sí.

El azúcar también se usa para adulterar el pan. El «pan blanco enriquecido» que venden en el supermercado contiene alrededor del 10% de azúcar refinado. Su propósito es hacer el producto más dulce y pesado, ya que el pan también se vende por peso. También encubre el sabor horroroso de la harina refinada y de las diversas sustancias químicas  que le agregan. Si el pan está «enriquecido» con algo es con azúcar refinado. En esta forma el azúcar se usa para adulterar el pan.

También se encuentra el azúcar como ingrediente prominente en muchos otros alimentos en los que no tienen por qué estar ¿Cuando haces sopa en casa, le añades azúcar ¿O en la mayonesa? ¿A las galletas saladas? ¿A las verduras frescas? Los procesadores de alimentos añaden azúcar a todos los productos. El azúcar también es un ingrediente prominente en cada uno de los siguientes alimentos semipreparados, o ya preparados. Crema de cacahuete, alimentos para el bebé, salsa para tallarines, comidas congeladas, pizza congelada, aderezos para ensaladas, algunos cafés instantáneos, postres de gelatina, verduras enlatadas, jugo de tomate, salchichas y estos polos de colores brillantes que se utilizan para preparar bebidas con sabor a frutas para los niños.

Una rápida revisión a los productos alimenticios más comunes te mostrará lo fácil que es llegar a los setenta y cinco kilos de azúcar, que la mayoría de los estadounidenses consume al año.

Las bebidas de cola proporcionan el 100% de sus calorías del azúcar que contienen.

¿Y como empezó este negocio del azúcar en todos los productos?

Bueno, además de ser barato, el azúcar es una buena amiga de los procesadores en muchos otros aspectos. Disimula el saborde ingredientes inferiores y, a veces, hasta en estado de descomposición. La carne, que probablemente uno no podría tomar en otra forma, casi sabe bien cuando se le agrega azúcar. Las cadenas de restaurantes de comidas rápidas, estiman el azúcar. La ponen en la carne picada inferior, en los hot dogs, en el pollo frito, en los hot cakes, en las tortas de pescado y en casi todo. Si tienen suficiente azúcar (y sal), la mayoría de los alimentos de rápida preparación saben bien como para comerlos. Pero el truco más sucio, en cuanto al azúcar, se les juega a los consumidores más inocentes e indefensos de todos. ¿A quién? A los bebés. Las compañías gigantescas que elaboran «alimentos» para bebés, saben dos cosas importantes referentes a la venta de estos productos. En primer lugar, deben hacer que los bebés se coman sus productos. Y esto es un problema. La «comida» para bebés está sobrecocinada, sobreprocessada, es simple y no tiene gusto. Por eso es tan esponjosa, pastosa y espantosa a la vista. Pero el ingrediente secreto es el azúcar. Una buena cantidad de azúcar hace que las verduras, las frutas, y todo lo demás que se prepara para el bebé, sea más aceptable para este y, particularmente, para la madre. Si los niños se comen esta pasta salada impregnada de azúcar, que pasa por «alimento» para el bebé, la madre se siente feliz. Da de comer a su bebé más rápido y fácil y le queda tiempo para sus interminables tareas. Pero hay, además, otra ventaja comercial para añadir azúcar a la «comida» para bebé, le engorda.

Hace setenta y cinco años la tuberculosis era un problema serio de salud, y uno de los síntomas obvios de esta enfermedad era una grave falta de peso. En esta época los niños gordos estaban libres de tuberculosis. Aunque hoy en día la tuberculosis está bajo control, a las madres modernas todavía les gustan los bebés grandes. Y los pediatras los pesan en cada visita y anotan su peso en su registro especial. Los niños que se alimentan con «comida» especial ya preparada para bebés, son grandes y los bebés gordos producen beneficios. Pero, ¿en realidad los bebés gordos están sanos? No. Los niños delgados son sanos. Los bebés gordos serán adultos gordos. Los adultos gordos tienden a ser adultos muertos. El azúcar no tiene por qué estar en los alimentos del bebé. Y sólo hay otro alimento en el que el azúcar hace más daño que en los llamados «alimentos» para bebé.

¿Cuál es? Las Fórmulas para lactantes. Sólo hay un alimento nutritivamente adecuado para los lactantes: la leche humana. Es perfecta desde todos los aspectos, tanto para la madre como para el bebé. ólo no hay utilidades de la venta de leche materna, y si los hay, inmensas, en la venta de leches de imitación, conocidas como «fórmulas para lactantes». Son baratas en su elaboración, duran indefinidamente y se venden a precios muy altos. Engordan los bebés, hacen más fácil la vida a la madre y enriquecen las empresas que las comercializan pero no son buenas para la salud de los bebés.

Pero, si no son buenas para los bebés, ¿como es que las venden tanto y como es que los pediatras las recomiendan?
Porque los pediatras no son expertos en nutrición. Son hombres y mujeres bien intencionados que trabajan intensamente, una diaria lucha contra la enfermedad. La mayor parte de ellos simplemente no tienen el tiempo o los antecedentes necesarios, para dedicarse a estudiar una mejor nutrición para los bebés crezcan más sanos. Además, los vendedores de leche artificial son la ventaja. En la actualidad, cuando una madre sale del hospital, en Estados Unidos, le dan gratis una gran caja de leche artificial, para que la madre la dé al bebé y este se aficione a ella. Una de las compañías internacionales más grandes que elabora «formulas para lactantes», incluso contrata mujeres vendedoras y las viste como enfermeras, para que recorran las atrasadas poblaciones africanas, diciéndoles a las madres que su leche enfermará a los bebés y que su única esperanza es comprar la fórmula artificial.

Veamos que contienen estas leches artificiales, para poder juzgar.

El ingrediente básico de estas «fórmulas», es leche de vaca desnatada y desecada. El segundo ingrediente, generalmente, es lactosaun tipo de azúcar refinada compuesta de glucosa y galactosa. El siguiente ingrediente en orden de cantidad es nuestro viejo amigo el aceite de coco. ¡Uf! Ingiere una mezcla de leche descremada en polvo, azúcar y aceite de coco durante el día y comprenderás por qué tu bebé la escupe. El resto de la larga lista de vitaminas y minerales artificiales está presente en la mezcla en cantidades infinitesimales. La única razón por la que los bebés toman estas fórmulas, es porque ellos no pueden salir de la cuna e ir al refrigerador para buscar algo decente que comer. Y, es más, las «fórmulas para lactantes» y los «alimentos» para bebé que contienen sobredosis de azúcar predisponen a los chicos a cosas peores.

¿A qué cosas?  

A una vida de adicción al azúcar. Una vez que el sabor de los alimentos endulzados en extremo queda grabado en el paladar del niño, permanece ahí para siempre. El niño estadounidense promedio consume al año más de diez kilos de dulces y caramelos, casi quinientas botellas de bebidas endulzadas y doscientas piezas de chicle para masticar endulzado. La mayoría de los adultos no ingieren nada que no esté muy azucarado desde vino, cerveza y cócteles, hasta bocadillos, aperitivos y verduras congeladas. (Sí, la cerveza contiene mucho azúcar, se llama maltosa). Estas son malas noticias para todos, excepto para los que venden azúcar.

Uno de los aspectos de estas malas noticias son las caries dentales. El coste de los tratamientos dentales actualmente, en Estados Unidos, llegan a seis millones de dólares. Y la tasa de dientes cariados aumenta tan rápido, que si los dentistas del país trabajan cuatro horas diarias, durante los siete días de la semana, tapando dientes cariados, al final del año habría la misma cantidad de dientes esperando ser tapados, que los que había al principio del año. Viéndolo de otra manera, en cada cien hombres que entran al servicio militar en Estados Unidos, los dentistas militares tapan seiscientos dientes, hacen 112 extracciones y colocan cuarenta piezas dentales postizas. La causa principal de las caries dentales, la constituye el azúcar refinado en la alimentación.

Hay una solución más segura y efectiva:  dejar de ingerir azúcar refinada.

También hay otro pequeño problema cuando se ingiere tanto azúcar.

¿Cuál es?

Que le puede causar a uno la muerte. No hay duda de que la diabetes mellitus, conocida como «diabetes de azúcar», es ocasionada por el consumo excesivo de azúcar refinado y, en menor grado, de carbohidratos refinados. Veamos en qué consiste la diabetes, para ver qué papel juega el azúcar en su origen. Cuando se consume azúcar refinado, y ésta penetra en el torrente sanguíneo, el páncreas produce una sustancia química llamada insulina, que regula el nivel del azúcar en la sangre.

La insulina  tiene efectos inmediatos en la reducción del nivel de azúcar en la sangre, para proteger los órganos vitales, incluyendo el cerebro, de una sobredosis de azúcar.

Una cantidad excesiva de azúcar en la sangre puede ocasionar un sufrimiento que se conoce como coma diabético, que puede producir daño rápido y permanente en el cerebro y después la muerte. Una cantidad excesiva de insulina, puede provocar un choque insulínico, que también puede producir daño cerebral y la muerte. Por eso el diabético, durante toda su vida, oscila entre el coma diabético y el choque insulínico. Y aún peor, los diabéticos y sus parientes tienen que aceptar la realidad, no importa lo desagradable que sea, si quieren tener una oportunidad para superar su enfermedad.

No importa el cuidado con que controle su dieta, no importa la constancia con que tome su insulina, el diabético puede adquirir una grave infección a partir de la más leve rasguño, o puede empezar a sufrir gangrena en dedos de manos y pies, así como en otras partes del cuerpo, sin previo aviso, debiendo sufrir la amputación. Es extremadamente vulnerable a la presión sanguínea alta, hay una tasa inmensamente elevada de ataques cardíacos entre los diabéticos  y también la posibilidad de que queden ciegos parcial o totalmente. La La insuficiencia renal  es otro peligro serio que corren los diabéticos. Muchos diabéticos hombres pueden esperar una impotencia sexual total y permanente, la cual todavía no es curable, ni existe tratamiento para ella. Hasta la tuberculosis pasa dos veces más entre diabéticos que entre los que no lo son. Y la medicina «moderna» no tiene nada más que ofrecer al diabético que una receta para una jeringa, una aguja y un frasco de insulina. El médico prescribe una dieta, que ninguna persona normal podría seguir, y le da otra cita para el mes siguiente. Este tratamiento es lo que ha enriquecido fabulosamente a los pocos laboratorios que producen la insulina y, al mismo tiempo, ha convertido en adictos a la insulina a los doce millones de diabéticos que se calcula que hay en los Estados Unidos.

Se han elaborado medicamentos antidiabéticos orales, pero no han sido muy efectivos, y ya se han retirado precipitadamente del mercado uno o dos. Pero hay una manera para mejorar la salud del diabético que no cuesta un centavo y que, en realidad, le puede ayudar a superar con exceso su enfermedad. ¿Cuál es? Bueno, en primer lugar debemos comprender que la diabetes no es simplemente una deficiencia de insulina. De hecho el diabético tiende a tener más insulina que lo que uno esperaría. La diabetes es el resultado del agotamiento del páncreas debido a una constante sobredosis de azúcar refinado y carbohidratos refinados.

Hay tantas pruebas de ello, que es increíble que se haya pasado por alto durante tanto tiempo. El resultado que viene a continuación es la evidencia científica, incontrovertible, que establece la diabetes como el resultado del agotamiento pancreático, debido al consumo excesivo de azúcares (y carbohidratos):

  • La diabetes es casi desconocida en los países no industrializados (incorrectamente llamados «primitivos»), que casi no consumen azúcar y carbohidratos refinados.
  • Tan pronto como las poblaciones de estos países comienzan a consumir azúcar y carbohidratos refinados, la diabetes comienza a tomar auge. Generalmente, hay un período de veinte años a partir del principio del consumo de azúcar refinado, hasta la incidencia en gran escala de epidemia de diabetes.
  • Como corolario el inciso número 2, el período latente en el individuo promedio, también es de veinte años empezando con el consumo fuerte de azúcar en la infancia.
  • Se ha empleado mal la creencia de que la diabetes tiene un componente hereditario, para insistir en que la cantidad de azúcar refinado que se ingiere, no tiene nada que ver con la enfermedad. Esto no es verdad. Escuchemos lo que dicen libros de referencia aceptados como es The Merck Manual of Diagnosis and Treatment:
  • «A pesar de que desde hace mucho tiempo se ha reconocido la existencia de un componente genético en los diabéticos, la forma en que este se puede heredar todavía no se ha definido. Los datos epidemiológicos se inclinan más hacia un patrón autosómico recesivo, aunque no queda excluido un modelo hereditario multifactorial «.

Después de consumir azúcar su páncreas empezará desesperadamente a producir insulina, para contrarrestar la sobredosis de azúcar.

Es tranquilizante. En realidad, esto último traducido a un lenguaje accesible quedaría así: «Los médicos han notado que la tendencia hacia la diabetes se repite dentro de la misma familia, pero no saben exactamente cómo sucede esto. Después de revisar y estudiar muchos diabéticos parece que los genes recesivos tienen algo que ver, pero nadie sabe en realidad qué es lo que pasa «.
Está bien, volvemos a la realidad. Si los padres consumen mucho azúcar, el hijo que está a la mesa con ellos también la consumirá en grandes cantidades. Todos tenemos un organismo diferente, y un páncreas diferente, por eso algunas personas pueden asimilar más azúcar que otros. Pero si mamá y papá le dan a su bebé una fórmula láctea que contiene más de la mitad de azúcar y el crían con «alimento» para bebés que ya viene preparado, las probabilidades de que este niño padezca diabetes cuando crezca son grandes. Y si después sigue tomando «cereal», del que ya hemos hablado, que contiene 56,45% de azúcar, ¿que le espera al pobre niño?

Se han llevado a cabo estudios científicos meticulosos y responsables, en los que se han rastreado los orígenes de la diabetes en razas que, alguna vez, se encontraron totalmente libres de este sufrimiento, y se ha llegado al momento en que su consumo de azúcar refinada comenzó a aumentar. Estos estudios abarcan las siguientes naciones: Islandia, Israel, Sudáfrica, India, Trinidad, los esquimales de Canadá, los esquimales de Groenlandia, Bangladesh, los indios cheroqui, Yemen, Nueva guinea, Polinesia y varias docenas más.
En cada caso los resultados fueron idénticos: virtualmente cero diabetes hasta que el grupo comenzó a consumir azúcar refinada en grandes cantidades, de treinta y cincuenta kilos al año, es decir, algo menos que lo que consumen los norte- americanos.
Este polvo blanco cristalino, llamado azúcar, ha ocasionado más sufrimientos y muertes a la raza humana que el polvo blanco cristalino, denominada cocaína. Si uno vende un kilo de cocaína, se convierte en criminal y tiene que pagar una pena de veinte años de prisión. Si uno vende un kilo de azúcar se convierte en tendero.
Bueno, ahora volvemos a nuestro asunto. En primer lugar, para salvar tus niños de la diabetes ve en la despensa de tu cocina y tira todo lo que contenga azúcar refinado. Lee las etiquetas y si encuentras cualquiera de estas palabras tira el recipiente y el contenido; sucrosa, fructuosa, glucosa, maltosa, lactosa, galactosa, miel de caña, miel de maíz, azúcar de maíz, azúcar invertida, dextrosa y cualquier otra cosa que sugiera azúcar refinada. Deseche la mayonesa, la salsa ketchup, todos los refrescos, todos los cereales para el desayuno que contengan azúcar, todos los pastelitos comerciales, pasteles, dulces, galletas, bocadillos y postres de gelatina comerciales, y todo aquello que sea fuente oculta de azúcar refinado.

Tira todo el pan blanco de imitación, a menos que el vendedor pueda certificar que no contiene azúcar de ningún tipo. En resumen, que tu hogar quede lo más libre posible de azúcar refinado. Al final de este capítulo mencionaremos el tipo de edulcorantes que se pueden usar sin correr riesgo. Después, siga el mismo procedimiento con respecto a todo tipo de carbohidratos refinados. Deshazte de todo lo que contenga harina blanca refinada. Tira el arroz blanco, la harina blanca y las pastas de harina refinada, aunque sean de color amarillo. También los tallarines y los macarrones blancos, y cualquiera de las cincuenta variedades de pastas, que puede haber en casa. 
Basado en evidencia científica abrumadora, esta es la única y más efectiva medida que puede uno tomar para protegerse a sí mismo y su familia contra esta terrible enfermedad. Si usted ya es diabético, dígale a su médico que estudie las nuevas e importantes técnicas de tratamiento para la diabetes, junto con una dieta alta en carbohidratos y de alta fibra. En realidad, sólo consiste en darle al diabético una dieta normal, compuesta de carbohidratos no refinados y mucha fibra.

El tratamiento diabético de la diabetes, se basa en el hecho de que el diabético puede producir hasta el 60% de la insulina que necesita. Si se le dan carbohidratos sin criterios de páncreas dañado podrá hacer su trabajo más o menos bien. Pero si se le abruma con helado, bizcocho y galletas saladas no tendrá oportunidad de hacerlo. Es como pedirle a alguien que mueva 250 kilos de un lado a otro de la habitación. Si trata de hacerlo de una sola vez se puede rasgar un músculo, elevar su presión sanguínea, provocar una hernia y quizás hasta un ataque cardíaco. Pero si mueve doce kilos cada vez, no hay esfuerzo. Muchos diabéticos pueden incluso asimilar carbohidratos no refinados, en cantidades razonables, si además consumencantidades generosas de fibra. En algunos experimentos una dieta de alta fibra con carbohidratos no refinados ha permitido a algunos diabéticos dejar la insulina por completo, y otros, reducir enormemente la cantidad necesaria de ella.

  • La diabetes es una enfermedad común, la incidencia va en aumento en los países industrializados, esta se relaciona directamente con el consumo de azúcar refinado y de carbohidratos refinados.
  • La diabetes es una enfermedad virtualmente desconocida en las sociedades que no consumen azúcar refinado o carbohidratos refinados.
  • Las personas pertenecientes a estas sociedades que ingieren grandes cantidades de azúcar y de carbohidratos refinados también empiezan a sufrir de diabetes.
  • La insulina no es una cura para la diabetes. La insulina ni siquiera es un tratamiento efectivo para la diabetes. La insulina les da a los diabéticos, y los médicos, la peligrosa ilusión de que pueden tomar azúcar y carbohidratos refinados, sin dañarse a sí mismos.
  • Las pruebas han demostrado que las dietas de alta fibra, libres de azúcares refinados o carbohidratos refinados, pueden disminuir o eliminar la necesidad de insulina en los diabéticos.
  • La mejor manera de prevenir la diabetes es seguir el ejemplo de las llamadas sociedades primitivas y eliminar lo más completamente posible el azúcar refinada y los carbohidratos refinados de la dieta, y especialmente de la dieta de los niños.
  • El logro más impresionante de los tratamientos «modernos», para la diabetes, es que la tasa de mortalidad ha aumentado en un 52% en los últimos setenta años! Pero hay algo peor que eso. En 1900 no había antibióticos, ni hospitales modernos. No existía la prueba de la orina para el azúcar, no había ordenadores médicas de millones de dólares y no había superespecialistas en diabetes. Generalmente, un simple rasguño o una uña enterrada del pie, eran motivo suficiente para enviar a un diabético a la tumba. Hoy en día tenemos todo, incluyendo la insulina, y mueren un cincuenta por ciento más de diabéticos, que al principio del siglo. ¿Podrían ser responsables los bizcochos y las galletas saladas? ¿O podría ser la insulina?
  • Detrás de la tasa de mortalidad tan astronómicamente alta de la diabetes, se encuentran cifras aún más impresionantes, ya que la mayoría de los diabéticos mueren de infartos, de insuficiencia renal y de ataques cardíacos, ocasionados por la misma enfermedad.

Nutrientes y minerales en el azúcar
Azúcar: Calcio cero; Fósforo cero; Hierro cero; Potasio 0,85: Sodio 0,28. Vitaminas: Tiamina 0; Riboflavina cero; Niacina
Miel de caña: Calcio 195 mg .; Fósforo 24 mg .; Hierro 06/04; Potasio 836 mg .; Sodio 27 mg .; Vitaminas: Tiamina 0,3; Riboflavina 0,5 Niacina 57 mg.

Aquí lo tienen, amigos.  Cuando comen azúcar no están comiendo nada que sea nutritivo.

No te dejes engañar por los valores del sodio y del potasio. Son las sustancias químicas más comunes sobre la tierra, se encuentran en todo.

¿Pero el azúcar moreno tampoco parece tener mucho en cuanto a nutrientes, ¿no es así?
El que tenga, lo tiene para que el Creador lo puso en él, y puedes estar seguro de que están presentes otros elementos nutritivos que todavía tienen que descubrir nuestros insignificantes intentos de investigación científica. Y no despreciar este medio miligramo de niacina natural pura en cada treinta gramos, o estos 195 miligramos de calcio orgánico, o estos veinticuatro miligramos de fósforo, o éstos 04/06 miligramos de hierro.

Bueno, si el azúcar es tan horrible ¿que tal los edulcorantes artificiales? ¿Como los ciclamatos? Los ciclamatos ocasionan cáncer en los animales de laboratorio.

Entre estos aditivos alimentarios menos conocidos, pero igualmente letales están:
El aceite de cálamo (un saborizante): cáncer en los intestinos.
El safrol (un agente saborizante): cáncer en el hígado.
La tiourea (un preservador): cáncer en el hígado.
El dietilpirocarbonato (un preservador para las bebidas): cáncer

Todos estos aditivos presentes en los alimentos en cantidades peligrosas, todos ocasionan cáncer. Algunos de ellos finalmente, ya no se agregan a los alimentos, pero sólo después de una gran batalla contra los procesadores de alimentos y contra los vendedores de estos. Hay casi cinco mil sustancias químicas exóticas que se le añaden a los alimentos en la actualidad y, muchas de ellas, son sospechosas de ser posible debido a que el consumidor termine sus días en un hospital para cancerosos. Ahora que se han eliminado los ciclamatos, aunque los elaborados de alimentos aún luchan por volver a utilizar, el principal dulcificante artificial en Estados Unidos es la sacarina. En 1879 Constantine Fahlberg y Ira Remsen descubrieron la sacarina. Proviene del alquitrán de hulla, una sustancia negra pegajosa y de consistencia gomosa que se deriva del carbón mineral. (Por cierto, estos colorantes artificiales que producen cáncer también provienen del alquitrán de hulla). En 1907, bajo la presidencia de Teddy Roosevelt, se estableció la Junta de Inspección de Alimentos y Medicamentos (la precursora de la Dirección de Alimentos y Medicamentos). El doctor Harvey Wiley fue el primer director, y su primer acto oficial fue prohibir el uso de la sacarina en los alimentos, por ser una sustancia química peligrosa.

Si se prohibió, ¿como es que mi bebida dietética tiene sacarina?
sacarina? Gracias al terco Teddy Roosevelt, que, cuando supo que la sacarina quedaba prohibida, montó en cólera, pues siendo un poco gordito, le gustaba usarla en su café. Nombró una comisión, para que volviera a evaluar el peligro de la sacarina. Y adivine quién estaba en la comisión. Un pequeño hombre llamado Ira Remsen, el padre de la sacarina. Por supuesto, se podía predecir que la comisión debía decidir que no había peligro en el uso de la sacarina, por lo que se encuentra en todo tipo de alimentos procesados light. Pero probablemente no se encuentre en todo durante mucho tiempo más, porque en Canadá, donde aparentemente la gente no le gusta la idea de morir de cáncer, revisaron las historias médicas de las personas que usaban sacarina. Después de estudiar a un grupo de cuatrocientos ochenta hombres, los investigadores llegaron a la conclusión de que los consumidores de sacarina tenían 170 por ciento más de probabilidades de padecer cáncer, que los que no la consumían. Esto parece ser lo que trata la cláusula Delaney, ¿verdad?

Tomar azúcar causa: diabetes, obesidad, ataques cardíacos, caries dentales, infecciones orales y vaginales, infecciones urinarias crónicas y ceguera.

La venta de azúcar es un gran negocio, uno de los negocios más grandes de la industria alimentaria en todo el mundo.

(Por el Dr. David Reuben, extracto de su libro: «Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la nutrición». Páginas 207-235. México DF. 1981)

Además de estas dos  referencias (Sugar Blues y el informe del Dr. David Reuben), actualmente se ha publicado un libro muy interesante que habla del azúcar y de la diabetis:

– Hay una cura para la diabetis, del Dr. Gabriel Cousens. Este libro, se ha convertido en la actualidad en una lectura obligada para los amantes de la salud y de la alimentación consciente.