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Nutrición Crudivegana, el alimento vivo

La alimentación crudivegana, también conocida con el nombre de Raw Food, es el alimento vivo, tal y como nos lo proporciona la Madre Tierra, que conserva todas las enzimas y nutrientes que necesita nuestro organismo para funcionar correctamente y que mantiene nuestro ph en equilibrio, aspecto fisiológico clave para mantenernos sanos.

Estaríamos muy lejos de la naturaleza y del diseño original del ser humano si pensáramos que para alimentarnos debemos ingerir animales o sustancias que no provienen de la tierra o que tenemos que utilizar el petróleo, el gas o la electricidad para nutrirnos, en cualquiera de sus formas: fogones, vitrocerámica, microondas, envases de plástico, ollas y sartenes, etc.

La alimentación crudivegana se basa en alimentos crudos a base de plantas y, a veces, procesados de forma natural para aumentar sus nutrientes y / o asimilación digestiva, como es el caso de los germinados, deshidratados, activados y macerados. En invierno, el alimento, no tiene porque ser frío, ya que podríamos calentarlo hasta los 40ºC. A partir de esta temperatura, empezarían a morir las enzimas. Y la mayoría de las vitaminas, minerales y fitonutrientes se destruyen y se modifican químicamente, creando toxinas ácidas, carcinógenos, mutágenos y radicales libres, sustancias que provocan la enfermedad.

Y aunque el ser humano ha puesto al fuego sus alimentos desde el homo erectus, las civilizaciones más evolucionadas no cocían los vegetales, sino que, en la alimentación, utilizaban el fuego para matar las bacterias de la carne y el pescado crudo. Los esenios, una de las civilizaciones más sanas, basaban su alimentación en el agua, frutas y vegetales crudos y cereales germinados. Hoy sabemos que cociendo los alimentos, se queman y se separan molecularmente los nutrientes y acabamos comiendo alimentos calóricos vacíos de nutrientes y, en su ingesta, acidifican nuestra sangre y agotamos la energía vital y las enzimas metabólicas.

Cuando nos alimentamos de fruta y verduras crudas y ecológicas, le estamos dando al organismo las vitaminas y micronutrientes que necesita y enseguida nos sentiremos saciados y enérgicos y nuestro organismo también. La diferencia se nota en seguida y por eso ayuda a las personas con sobrepeso a reducir en pocas semanas los kilos que le sobran. ¡Estamos sobrealimentados al tiempo desnutridos!

Así pues, ¿por qué nos cuesta tanto comer de forma natural? Pues, simplemente, es una cuestión de educación y de un sistema de creencias bien fijado y que, la mayoría de veces, no forma parte de nuestra naturaleza individual. Hay que revisar nuestras costumbres y estilos de vida a través de la vivencia personal, a fin de encontrar la forma de alimentarnos que mejor funciona en nuestro organismo y que será la única medicina que lo mantendrá sano.

La Enzima es Vida

Una de las bases de la alimentación cruda es la enzima. La enzima es pura vibración de vida que está presente en todas las sustancias vivas. Todos los tejidos, órganos, células … funcionan gracias al metabolismo de las enzimas y en cuanto a la alimentación, las enzimas son necesarias para que los nutrientes se asimilen y puedan hacer su función vital. Así que, sin enzimas no hay vida. Biológicamente, lo que diferencia un cuerpo vivo de un cuerpo muerto son las enzimas. Si hacemos esta reflexión y tomamos conciencia de la alimentación antes de cocer un alimento, sin duda, nos lo comeremos crudo.

La asimilación y aprovechamiento de los nutrientes esenciales (aminoácidos, vitaminas, minerales y ácidos grasos) se produce por la acción de las enzimas durante el proceso digestivo. Cada nutriente esencial se encarga de una función básica y vital del organismo. Cuando las enzimas no pueden actuar o son insuficientes, se producen procesos de fermentación y putrefacción en los alimentos a medio digerir, produciendo toxinas en lugar de asimilación. Estas sustancias tóxicas pasan a la sangre, sobrecargando los sistemas de eliminación del organismo.

En cuanto a las enzimas digestivas, que se inician gracias a las enzimas metabólicas, tenemos que los produce nuestro propio cuerpo y también obtenemos enzimas de los alimentos que ingerimos. La perfecta y maravillosa naturaleza ha creado tantos diferentes tipos de enzimas como tipos de alimentos hay. Cada alimento contiene exactamente el tipo de enzima que necesitamos para digerirlo. Increíble, ¿verdad? Pues, he aquí el punto clave que hace reflexionar a los crudiveganos: Cuando tomamos cualquier tipo de enzima a través de los alimentos crudos, estamos facilitando la asimilación de nutrientes y estamos conservando nuestro almacén de enzimas metabólicas, ya que las estamos guardando en lugar de utilizarlas como enzimas digestivas. A partir de 43ºC las enzimas cambian su estructura química y se desactivan químicamente, por lo tanto, si comemos alimentos intactos, crudos, que contienen todas las enzimas, nuestro organismo no tendrá que hacer un exceso de trabajo para producir las enzimas necesarias para digerir este alimento. Pero si cocinamos el alimento, a más de 43ºC, estamos destruyendo estas enzimas, gastando enzimas metabólicas y desgastando innecesariamente nuestro organismo.

Pese a que los alimentos crudos conservan las enzimas naturales, es bueno recordar que al cabo de una hora de la cosecha del alimento, un gran porcentaje de las enzimas se pierden. Así que, en cuanto más fresco, más enzimas.

En este punto, cabe comentar que cuando somos jóvenes tenemos un buen patrimonio natural de concentración de enzimas en todas nuestras células y bacterias del tracto gastrointestinal. A medida que envejecemos, va aumentando la demanda de enzimas, debido a los alimentos cocidos que ingerimos, los microbios patógenos, los virus y los productos químicos, lo que conduce al agotamiento de nuestra población enzimática. Una persona de 70 años, tiene alrededor de la mitad de las enzimas de un joven de 20 años. Las células de las personas mayores han perdido más del 90% de la concentración de las enzimas que se encuentran en los bebés. Así pues, el envejecimiento es el agotamiento de la enzima.

El PH bien equilibrado

Otro punto clave de la dieta crudivegana es que mantiene nuestro PH en equilibrio: cuando más alcalinos, más salud y energía tendremos. Si nuestro PH es demasiado ácido (por debajo de 7), nuestra salud física, mental y emocional disminuirá y se desarrollarán todo tipo de enfermedades crónicas, desmineralización y envejecimiento precoz.

En un medio ácido y con poco oxígeno, las células se transforman patológicamente en bacterias, hongos (cándidas y 200 variedades más), levaduras y células cancerígenas. La acidez nos envejece y hace que fermentemos vivos por dentro, llenándonos de microorganismos y hongos que nos enferman y viven de nuestra energía. Esto es un claro indicio de que no nos estamos alimentando correctamente.

La sociedad y los falsos alimentos

Somos conscientes de que en la sociedad actual es difícil mantenerse sano, ya que la industria alimentaria, o mejor dicho, la industria de falsos alimentos, nos han publicidad un concepto erróneo de alimento para enriquecerse sin escrúpulos, creando la enfermedad y así enriquecer también sus socios y amigos, la gran industria farmacéutica.

No te dejes engañar: nuestro organismo se ha creado para alimentarse de agua, hortalizas, hierbas, semillas, raíces, frutas y cereales, en su estado natural. La forma de nuestros dientes, de nuestro intestino y el resto de órganos, así lo demuestran.

Si en una arquitectura tan perfecta, como es el cuerpo humano, le cambias su «combustible natural» por un erróneo como es la carne, los lácteos, el azúcar, la bollería, galletas, patatas fritas, Coca-Cola, Trina , café, grasas saturadas, aceites hidrogenados, herbicidas y pesticidas, conservantes, tabaco, alcohol, medicamentos y todos los productos químicos que nos han «colado» … el organismo, obviamente, enfermará. Falta de energía, alergias, diabetes, candidiasis, osteoporosis, artritis, cáncer, etc. son el resultado de una crisis que sufre desde hace tiempo el cuerpo humano debido a haberle dado un combustible erróneo.

Hacia una alimentación consciente

La alimentación consciente va más allá del simple hecho de nutrirse. Es una forma de relacionarse de forma consciente con el mundo y en plena armonía y equilibrio con la totalidad. La respiración, el amor, el sol, el agua, los pensamientos, el respeto a los animales, a las personas, etc … todos son factores igual de importantes, y es por eso que el estilo de vida que más armoniza con esta totalidad es el crudiveganismo.

Además, tomar conciencia en la alimentación también es ser consciente de que cada ser humano es único y que hay que individualizar la dieta y tener en cuenta nuestra constitución, nuestro estado de salud, la temperatura del cuerpo, el equilibrio yin- yang, los cambios estacionales, nuestro metabolismo, nuestra vida espiritual y nuestro ámbito social.

Beneficios de una alimentación sana y consciente

1. Nutre todo nuestro organismo y nos aporta salud vitalidad y energía.

2. Es la dieta del futuro, porque es autosuficiente, de la madre tierra hacia nosotros, de forma agroecológica y sostenible, sin intermediarios y sin fogones. Tampoco perdemos el tiempo cocinando ni lavando platos.

3. El crudiveganismo mantiene nuestro cuerpo sano. Una dieta de alimentos crudos puede protegernos contra cualquier enfermedad. Los alimentos crudos bien combinados de acuerdo con las normas de higiene natural, mantendrán nuestro organismo a un nivel óptimo, lejos de las acidez estomacales, los gases, las indigestiones o el estreñimiento.

4. Elimina las toxinas del cuerpo, acumuladas durante años y nos regenera celularmente.

5. Una dieta de alimentos crudos revierte o para el avance de muchas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardíacas y el cáncer. La comida cocinada crea radicales libres, que son la principal causa de cáncer. Cuando menor sea el número de radicales libres en las células menor será el riesgo de cáncer.

6. Los alimentos crudos tienen más sabor que los alimentos cocinados así que no hay necesidad de añadir especias u otros condimentos que pueden irritar nuestro sistema digestivo o perjudicar el organismo. La cocina cruda es deliciosa y estimula nuestra creatividad.

7. Es una forma de alimentarse con conciencia, ecológica y sostenible. Si los humanos nos alimentáramos de forma crudivegana, se acabaría el hambre en el mundo y la industria alimentaria tendría que cambiar su negocio por campos de agricultura ecológica. Esto nos ahorraría enormes cantidades de recursos naturales utilizados para producir energía para estas industrias. La energía nuclear sería totalmente innecesaria.

Y no nos olvidemos de la gran cantidad de árboles y reservas de petróleo que nos ahorraríamos al no tener que envasar los alimentos procesados en papeles y plásticos. También habría menos dióxido de carbono liberado a la atmósfera por no cocinar y más oxígeno producido a partir de todos los nuevos huertos y jardines, que es lo que ayuda a reducir el efecto invernadero.

8. Comer alimentos vibrantes, eleva nuestra vibración, expande nuestra conciencia, nos aporta claridad mental y fuerza espiritual. El ahorro energético que supone comer alimentos vivos, nos permite dedicar energía para el crecimiento personal y espiritual.

Cómo hacer la transición hacia una alimentación crudivegana

Para hacer una buena y estable integración, la transición hacia la alimentación crudivegana se hará de manera progresiva, durante el tiempo que necesite nuestro cuerpo y nuestra mente y por lo tanto sería bueno comenzar con un 50% de alimento crudo basado en plantas y un 50% de alimento vegano orgánico y ecológico, de alto contenido nutricional y cocinado saludablemente para no saturar el organismo.

Un ejemplo de menú de transición bien equilibrado sería:

  • Desayuno: un batido a base de hojas verdes alcalinizantes, manzana, jengibre, semillas de chia o cáñamo y algas.
  • Comida: una ensalada completa con germinados y hortalizas de temporada de la máxima variedad de color (cada color es un tipo de nutriente diferente) y un tazón de quinoa o mijo con verduras crudas, bien picaditas y marinadas con un aceite diferente cada día, por equilibrar los ácidos grasos esenciales y hierbas.
  • Cena: una crema de verduras de temporada y dos crakers de semillas con paté de remolacha, hummus o una crema de semillas o frutos secos.

por Eva Roca

Nutricionista holística y profesora de yoga.

Fundadora de Crudivegània (www.crudivegania.org) y Bionèctar (www.bionectar.org)